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Estamos en guerra contra un enemigo poderoso

 

“Estamos en guerra contra un enemigo poderoso, que está dispuesto a usar la violencia sin ningún límite” es una frase utilizada por el presidente de Chile, Sebastián Piñera, este domingo que demuestra que la polarización se ha convertido en el mejor antídoto de una realidad dura.

La frase, además de fuerte, traspasa fronteras y me parece que bien podría quedar cómo anillo al dedo a situaciones que se han dado no sólo en Santiago, sino también en Quito, e incluso Culiacán.

¿Qué está pasando en el mundo?

Yo también concuerdo en que “estamos en guerra con un enemigo muy poderoso” pero no sé si el presidente Piñera, y otros que usan la polarización como su mejor arma, estemos hablando del mismo.

Las protestas que iniciaron este jueves por el alza del precio en el pasaje del metro, en el país que era considerado como un oasis dentro de una America Latina convulsionada, son sólo la punta del iceberg.

Porque hay un dolor que desde hace mucho se siente en los bolsillos de los chilenos y que se agudiza cuando los precios del metro y los de la luz suben, bajo el pretexto de la guerra comercial  y el aumento del precio del dólar, mientras que se revela que se le han hecho “descuentos especiales” al presidente Piñera en una de sus casas de descanso y que los financiamientos ilegales de la política, que se han hecho públicos en los últimos años, han quedado impunes. 

Por otro lado hay que agregar, que mientras el costo de la vida sube, la economía y los salarios parecen haberse estancado. En ciudades como Santiago, el costo de la vivienda ha aumentado hasta un 150% en la última década, mientras los sueldos apenas un 25% . A la vez que un 70% de la población gana menos de 770 dólares mensualmente y 11 de los 18 millones de chilenos tienen deudas.

¿Ahora se entiende por qué duele tanto que el pasaje del metro pase de 800 a 830 pesos en hora pico?

Estamos hablando de 1.17 dólares lo que vendrían siendo cerca de 22 pesos mexicanos contra los 5 que a nosotros nos cuesta el metro. 

Además, cabe resaltar, que estamos hablando de un movimiento que va a resultar difícil de apagar porque atraviesa varias edades, comenzando por aquellos menores de 30 que no les tocó vivir la dictadura militar y que no tienen miedo a expresar sus ideas y varias clases sociales unidas por el dolor en los bolsillos y la impunidad, que se mezclan con una oposición política que pide reformas a la Constitución o a las pensiones. En un país en donde mas de la mitad no votó por el actual presidente en las elecciones de 2017.

Porque en ese año tan sólo voto el 44% de lo chilenos salió a votar y, de esos, el 54.5% votaron por Piñera. 

¿Será que el estado de excepción y el uso extremo de la fuerza por parte de los carabineros será la solución? 

Al menos 15 personas han muerto desde que comenzaran los altercados, hay un millar de detenidos y el día de mañana el  principal sindicato chileno, la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), junto a otras organizaciones ha convocado una huelga general.

¿Estarán en guerra contra todos los chilenos que quieren vivir en democracias tal y como lo afirma el presidente? o ¿lo estarán todos aquellos que han tomado decisiones insensibles durante años y que no les importa revivir un control militar que no se veía desde la dictadura de Pinochet?

Divide y vencerás.

El último en salir apague la luz.

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