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La última de Lukashenko es terrorismo de Estado

Utilizar un avión militar para hacer que un avión civil aterrice de manera forzosa en territorio bielorruso y aprehender a un periodista disidente, es la última del dictador Alexander Lukashenko y es terrorismo de Estado.

Porque al hacer creer a los pasajeros civiles de un avión de Ryan Air que había despegado en Grecia y se dirigía a Lituania, que había una bomba abordo y además mandar a un jet MiG-29 de la era soviética para forzarlos a aterrizar, pone en evidencia el uso de métodos ilegítimos por parte de su gobierno para producir miedo en civiles y alcanzar sus objetivos, que no eran otro más que arrestar al periodista Roman Protasevich.

Protasevich, ahora refugiado en Lituania, es uno de los dolores de cabeza más grandes de Lukashenko, porque desde que se convirtió en 2015 en uno de los fundadores de una aplicación de Telgram que se llama “Nexta Channel”,  se ha dedicado a combatirlo transmitiendo al mundo sus abusos y actuando como una especie de Wikyleaks en la que publican información confidencial de fuentes oficiales, y por si fuera poco se encargó de transmitirle al mundo entero las imágenes en vivo de las protestas en su contra en el 2020.

Año en el que después de que el país celebrara elecciones presidenciales por sexta ocasión, hubo fuertes denuncias de fraude electoral, después de que los resultados dieran nuevamente la victoria a Lukashenko. La única persona que ha ocupado el cargo de presidente desde las elecciones de 1994 y que no tolera a los disidentes.

Sobretodo cuando tienen un canal en Telegram con 1.2 millones de suscriptores de un país un país que tiene 9.5 millones de ciudadanos.

Una cifra notoriamente significativa que ocasionó que tanto Protasevich, como su socio Stepan Poutilo, fueran clasificados en noviembre de ese mismo año como “individuos implicados en acciones terroristas”, por los servicios de seguridad bielorrusos (KGB), heredados del periodo soviético. Con cargos que conllevan hasta 15 años de prisión, relacionados con las protestas.

De acuerdo a fuentes cercanas al periodista, este último había comunicado a sus colegas que un hombre que él creía podría tratarse de un agente de la KGB Bielorruso, lo estaba siguiendo por el aeropuerto y le había tomado fotos a sus documentos.

Una vez que el avión aterrizó, Protasevich fue detenido de manera inmediata por agentes, que se lo llevaron mientras gritaba que lo iban a ejecutar.

Su detención ha detonado reacciones furiosas de varios líderes europeos que han tachado el acto de terrorismo de Estado y asalto a la democracia, están preparados para que este mismo lunes sean discutidas posibles sanciones para Bielorrusia, además de exigir que sea liberado de manera inmediata.

Por su parte, la líder de la oposición Svetlana Tikhanovskaïa, quien también se encuentra exiliada en Lituania, escribió en su cuenta de twitter que Protasevich corre peligro de que le sea aplicada la pena muerte, ya que la antigua república soviética es el único país en Europa que aun mantiene esa pena.

No obstante, mientras esto en Europa es motivo de escándalo, en Rusia es otra historia, y es motivo de celebración por varios medios oficiales rusos.

De hecho, la jefa del canal Russia Today RT, Margarita Simonian, acaba de declarar públicamente que “nunca pensó envidiar a Bielorrusia, pero que de alguna manera lo hace, porque Lukasehnko ha obrado estupendamente”.

Lo que se traduce en la voz mediática de un dictador, apoyando a otro. En una historia que puede tener implicaciones enormes para el mundo, porque ha logrado sembrar el terror en los cielos.

Esta es la última jugada del último dictador de Europa.

El último en salir apague la luz.

Twitter: @HenaroStephanie

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