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La vida de los otros

El fracaso no sólo ha sido de los gobiernos, el fracaso ha sido de todos, y la moraleja de esta triste realidad en donde hay un repunte de casos, por donde se mire, es que la vida de los otros tiene mucho que ver con la vida de nosotros.

De ahí el que haya titulado esta columna, con el nombre de una película que se desarrolla en los últimos años de la República Democrática Alemana, en Berlín Oriental, en el que la policía secreta controla la vida de los ciudadanos, y los hace partícipes, por lealtad al régimen.

Porque me parece que aunque aquí estemos hablando de temas relacionados con la salud, y no de un sistema de gobierno como tal, las fronteras entre lo público y lo privado han comenzado a desdibujarse, y la cuestión aquí será saber ¿Hasta qué punto?

La nueva normalidad nos recuerda que lo que le afecta a uno le afecta a otro y esto puede ser visto desde la óptica de la desigualdad, que hace que alguien no se cuide porque no puede, hasta la de la inconsciencia, que hace que alguien no se cuide porque no quiere.

Al final, a todos nos afecta igual, y esto podría dar pie a que el espíritu de la nueva normalidad, cree una nueva especie de moralidad, en donde lo público se mezcle con lo privado.

Pudiendo esto ya estar ocurriendo en Europa. En países como Grecia, en donde las autoridades le mandan permisos QR por SMS a los ciudadanos para regular sus salidas, o en Reino Unido, en donde “la regla de seis” impide reuniones de más de seis personas.

Recordemos que hay un dicho que dice que “hay un ojo que todo lo ve”, y lo interesante aquí será observar la reacción social, si alguien es pillado rompiendo algunas de estas normas, que hoy suponen un riesgo de salud.

¿Qué pasará si alguien sale sin su QR o si hacen fiestas de más de seis? ¿Serán delatados por los vecinos o incluso por los familiares cómo en los tiempos del Berlín Oriental? ¿Despedirán a alguien en el trabajo? ¿Se romperán familias y amistades?

Supongo que estamos a punto de enterarnos, y con esto sabremos si lo privado ya se ha convertido en público.

Sino también échenle un ojo a cómo China y Australia rastrean las interacciones sociales de sus ciudadanos a través del teléfono celular, con el fin de detectar los focos de contagios.

Mientras tanto en Norteamérica, Canadá parece ser el país que mejor lo está combatiendo en esta región, Estados Unidos rompe récords consecutivos de contagios, y México se plantea cambiar el color del semáforo de algunos estados, ante el aumento de la ocupación de camas.

¿Y cómo no íbamos a llegar a este punto si para muchos al virus lo espantó la nueva normalidad y siguen los festivales en Tulum?

Porque cuando nos acercamos al millón de casos positivos y a las 100 mil muertes, hay que admitir que aquí no sólo ha fallado el gobierno, sino que nosotros también como sociedad.

Observar la vida de los otros deberá ser importante para cuidar nuestras vidas y puede que una de las lecciones más importantes de la nueva normalidad será aprender a decir, con el debido respeto, que no queremos ver a alguien porque no se cuida del COVID-19.

El último en salir apague la luz.

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