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¿Quién gana en Colombia?

 

¿Quién gana en Colombia cuando, a cinco días de haber estallado el descontento social, la izquierda y la derecha no paran de atacarse?

El desahogo colectivo de sindicatos, líderes sociales y estudiantes, entre otros, tiene todos los matices que uno pueda imaginarse. Por un lado se refleja la erosión democrática derivada del Uribismo, que ha conseguido que al presidente Duque se le vea con poca legitimidad, y que alcance un 69% de desaprobación. Mientras que su mentor político anda en números rojos.

Arrojando la crisis por la que atraviesa la derecha y los reclamos de que aún con el crecimiento económico de los últimos años, un 3.3% para el último trimestre de este, la tasa de desempleo no se ha rebajado de las dos cifras y la brecha social no se ha rebajado. 

La izquierda no ha perdido la oportunidad para hacerse de capital político. Nicolás Maduro ha declarado que finalmente “Colombia ha despertado” y la alcaldesa de Bogotá ha declarado públicamente que Duque le “hace falta humildad para reconocer errores inaceptables”, como el del fallecimiento de Dilan Cruz debido a una bala disparada por escuadrón antidisturbios cuando marchaba, y que el diálogo no debe ser para explicar con mayor profundidad las políticas gubernamentales sino para con humildad reconocer errores y hacer concesiones. 

Mientras tanto, en la trinchera de la derecha, el expresidente Uribe no ha parado de pedir la presencia del ejército para acabar con las movilizaciones que, a su parecer provienen de la izquierda, y el presidente Duque ha señalado que el activismo político del líder de izquierda, Gustavo Petro, a propósito de las movilizaciones es para generar odio. 

¿Quién gana aquí? ¿Alguna de las trincheras se lleva el triunfo? 

A ciencia cierta no lo sé. Pero lo que sí sé es que Duque no ha respondido tan mal a la prueba que se le puso enfrente a partir del jueves pasado. Porque no ha se ha tambaleado ni tampoco ha recurrido a la violencia y creo que eso dice mucho del valor que la paz tiene para Colombia.

Los encuentros no han estado libres de muertos y heridos. En cinco días las manifestaciones han dejado 4 muertos y 250 heridos. Mientras que en Chile han dejado 23 muertos y 2,535 heridos , en Ecuador, 8 muertos y 1340 heridos.

¿A qué se debe todo esto?

A que el acuerdo de paz, firmado hace ya tres años entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC, ha logrado sentado las bases para que el descontento social se exprese a través de marchas y cacerolas contra el Gobierno de Iván Duque y no a través de la guerra.

Cacerolazos y no balazos. 

Entonces ¿Quién gana aquí?

Ganan los colombianos porque no se dejaron llevar, ni por la izquierda ni por la derecha, y han elegido velar por una paz imperfecta. Pero, al fin y al cabo, paz.

El último en salir apague la luz. 

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